English version  | Ir a Su carrito  |  Quiénes somos  |  Escríbanos 
 
 Toda la música hecha en España a su alcance
Biblioteca Tienda Revista Comunidad
Publicidad

portada / Revista / Temas / El Flamenco en Cataluña

 



Artículo de:
Juan Toro BareaJuan Toro Barea

sirocosanmiguel@
wanadoo.es


El Flamenco en Cataluña

Que el flamenco es un arte con denominación de origen andaluz, es algo que ni para el más profano de los aficionados pasa inadvertido. Pero siendo un arte, -puesto que ha trascendido a sus propios valores populares para lograr una magnitud musical superior- el flamenco conserva un espíritu manifiestamente popular, con lo cual, y a pesar del hermetismo de las primeras épocas y de ser un fenómeno cultural tan auténtico, original y complejo, su presencia en otras latitudes que sobrepasan los límites de Andalucía no ha sido escasa ni puramente testimonial, sino que en algunos lugares como Cataluña y más concretamente Barcelona, la vinculación histórica con nuestro arte se remonta a la segunda mitad del siglo XIX, al calor de los primeros cafés cantantes que abren sus puertas en la Ciudad Condal.

Parece claro por tanto, y a tenor de estos y otros muchos datos históricos que revelan una presencia documentada de más de un siglo de existencia, que la implantación de la cultura flamenca en Barcelona no es un hecho ni casual, ni reciente, ni anecdótico, y que desde luego, no es atribuible - como solemos oir y leer con cierta frecuencia - al fenómeno inmigratorio de los años sesenta ni a fenómenos similares ocurridos en décadas anteriores. Sin lugar a dudas, estas oleadas migratorias tuvieron una influencia decisiva, sobre todo y principalmente la de los últimos años sesenta, que coincide en el tiempo con la etapa de revalorización y el auge de los festivales flamencos.

La contribución catalana
Pero esta relación del flamenco con Cataluña, no se circunscribe solamente al ámbito de una presencia artística más o menos relevante, en la que el trasiego de destacadas figuras del arte andaluz ha sido una constante. Conviene además tener muy en cuenta, la vasta aportación para el flamenco de nombres ilustres con origen de contrastada catalanidad, que han dejado su impronta y su memoria artística para la historia del arte andaluz: Miguel Borrull y su numerosa familia, o la considerada como mejor bailaora de todos los tiempos, la gitana del Somorrostro Carmen Amaya, son sólo una somera muestra que por sí sola acredita lo dicho.

Igualmente significativa ha sido la estrecha vinculación de personalidades y artistas de las más variadas facetas, con un gran predicamento en la vida catalana en sus diferentes épocas y que fueron seducidos por la magia y los misterios del flamenco. Célebres apellidos como Dalmau, Pla, Serrat, Maragall o Balaguer son claros exponentes del interés histórico que el flamenco siempre despertó en la sociedad catalana.
Mención aparte merecen cronistas de reputada solvencia como Sebastià Gasch o Xavier Montsalvatge i Bassols. El primero como iniciador de la crítica flamenca escrita en Barcelona a través del Semanario "El Mirador"; labor que ejerció con profusión y que en los últimos años ha sido convenientemente reconocida y valorada.
Joan Maragall - Foto Serra d'Or

El segundo, y más cercano en el tiempo, es un caso ejemplarizante de cómo el flamenco, una vez liberado de las influencias, tópicos o tics que se acuñaron durante el régimen político anterior y que motivaron el rechazo y hasta el desprecio de un amplio segmento de la sociedad de la época, puede despertar interés desde un punto de vista exclusivamente musical y cultural. Xavier Montsalvatge (Girona, 1912) es compositor y fue crítico musical del diario "La Vanguardia" durante los primeros años de la segunda mitad del siglo XX. Catedrático de Composición del Conservatorio Municipal de Música de Barcelona y por tanto, persona nada influenciada por la pasión flamenca y sí en cambio familiarizado con las claves del pentagrama. Sus críticas de flamenco estuvieron siempre presididas por la mesura y coherencia propias de su condición de músico culto, y por la admiración y el reconocimiento confesado por un arte que le sedujo irremisiblemente.

Xavier Montsalvatge
Xavier Montsalvatge

Prejuicios sociales
No obstante, y al igual que ha ocurrido históricamente en la propia Andalucía, el flamenco en Cataluña ha contado también con enfervorizados detractores, procedentes casi siempre de las clases sociales y políticas más acomodadas de cada época, que han sido al tiempo las defensoras a ultranza de un nacionalismo diferenciador y chovinista. Actualmente, - por sólo poner un ejemplo - no puede entenderse cómo las colaboraciones económicas procedentes de la Generalitat para cualquier evento relacionado con el flamenco, son canalizadas a través de la Consejería de Bienestar Social, una institución que es más fácil imaginarla promoviendo centros de acogida o residencias para la tercera edad, que sufragando actos culturales; algo que en el fondo, no es más que una flagrante muestra del prejuicio subyacente por el pleno reconocimiento de la cultura foránea.

La importancia capital de Barcelona
Pero la vitalidad y el empuje de un arte vivo como el flamenco, han hecho posible que el arte andaluz se sobreponga a todo tipo de andanadas y contratiempos varios, postergando para el amarillento recuerdo de la historia los tiempos de oscurantismo, las incomprensiones y los tópicos. Bien es verdad, que esta normalización del hecho flamenco en Cataluña, es en buena parte atribuible al espíritu cosmopolita de una ciudad como Barcelona, abierta culturalmente y hospitalaria. Que ha ido perdiendo sus complejos al tiempo que asumiendo la realidad multicultural en la que vivimos; que tiene merecida su acreditada fama de culta e ilustrada, y que ha sabido generar un entramado cultural que se ha convertido decididamente en una vocación colectiva. Esta confluencia de factores no es una cuestión baladí en el tema que nos ocupa, puesto que constituye en sí misma un todo que ha venido a suponer no sólo uno de los factores claves en la introducción del flamenco en Cataluña, sino que ha impulsado el desarrollo y la consolidación de la ilusionante realidad actual.

Actualidad, tradición e idiosincrasia propia
Podemos convenir pues, que Cataluña es un enclave principal del flamenco. Que cuenta además con una idiosincrasia propia que le singulariza y le caracteriza, tanto en lo estético como en lo artístico, y que estos hechos diferenciales son proyectados al firmamento flamenco por una constelación de artistas que en su día fueron una incógnita, pero que por mor del talento que les cobija han pasado a ser una palpitante realidad. Mayte Martín, J.M. Cañizares, Miguel Poveda, Duquende, Ginesa Ortega, Chicuelo, Manuel Calderón o Pedro Sierra, son versiones diferentes de un mismo espíritu.

Duquende Mayte Martín

Duquende

 

Mayte Martín

No quieren cambiar el cotarro, pero quieren escudriñarlo, porque han nacido para convertir en realidad una utopía: hacer coexistir el dinamismo, la audacia y la frescura, con la sensatez y la renovación meditada. Ellos son el signo que irremisiblemente nos conducirá a una nueva era. Ellos, con su vigor y su vitalidad, con su energía liberada y con las contradicciones propias de su juventud, son los artífices inequívocos de un designio que ha de estar necesaria e íntimamente ligado a nuestras raíces. Y aunque no es oro todo lo que reluce, - algún día hablaremos de nuestros laberintos, de nuestras cuitas y de esa gran dosis de nacionalismo flamenco que nos invade - el nuevo siglo que acabamos de estrenar se nos presenta como una nueva época ilusionante, marcada por un espíritu sensatamente contradictorio y abiertos a lo que venga. Atentos a los entresijos de la cotidianeidad y esperanzados ante una nueva encrucijada de los tiempos, en la que de seguro se impondrá como siempre y por encima de todo, El Flamenco.


Juan Toro

 

más artículos
 


Lea otros artículos de nuestro archivo:


 

eventos
 


 

 

  Volver arriba (c) Zambra 2003 Diseño: ilyan.com