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Estamos ante una gran oportunidad de aprender una
de las guitarras flamencas más sofisticadas que existen. La combinación
de partituras y vídeo pone a nuestro alcance el estilo altamente
desarrollado de Rafael. Sin duda, esta música es para los guitarristas
experimentados debido a las exigencias técnicas que supone, pero
también porque ofrece solamente las composiciones de Rafael, sin
los ritmos básicos. El material se puede usar para aprender cada
pieza entera, coger solamente las falsetas o analizar las formas
modernas de toque que aparecen profusamente aquí. Su precio
puede parecer alto, pero en esta música hay gran cantidad de buenas
ideas expuestas de una forma bien diseñada. Podrías gastar fácilmente
la misma cantidad en dos clases particulares, y además, poder ver
y escuchar a Rafael tocar la guitarra es algo que dará gusto a cualquier
aficionado, toque o no la guitarra.
Acompaña al vídeo un libro de 130 páginas que incluye
las partituras y un índice para el vídeo, que indica la ubicación
de cada falseta en minutos y segundos. También hay una presentación,
un glosario de los términos y los símbolos, información biográfica
sobre Rafael y los muchos comentarios que ofrece a lo largo del
vídeo. Todo ello se presenta en inglés, español, francés, y alemán.
La calidad del vídeo y audio son buenas, y hay algunos primeros
planos de los pasajes difíciles. Vemos cada pieza a velocidad normal
y después Rafael repasa cada parte detenidamente, ofreciéndonos
consejos sobre ciertas situaciones y técnicas. Cuando toca las piezas
a su velocidad, aparecen en la pantalla textos que remiten a la
partitura correspondiente ("falseta 1", "final", etc.)
Incluye diez temas repartidos entre varios discos
suyos:
- un excelente fandango de Huelva, con un tema
y cuatro partes;
- un tango con un tema y cuatro partes largas;
- tres bulerías diferentes, con un total de 128
compases (las dos primeras son en La con afinación normal, la
tercera emplea la afinación de Mi-La-Re-Sol-La-Re, de sexta a
primera);
- una pieza muy hermosa basada en el garrotín,
con afinación de Re-Sol-Re-Sol-Si-Mi;
- una larga fantasía con afinación de rondeña que
incluye sevillanas, siguiriyas y verdiales;
- una taranta;
- una soleá y
- una rumba que abre y cierre el vídeo, pero que
ni viene transcrita ni tocada lentamente.
La música viene transcrita en pentagrama y hexagrama.
Éste último indica solamente los números de traste en las cuerdas
correspondientes, sin detalles como las duraciones y los ligados.
Me pareció un poco pobre, pero por otra parte el pentagrama está
bien hecho y es bastante preciso. La digitación y ciertas técnicas
vienen señaladas frecuentemente y con claridad. Algunas de las técnicas
indicadas son los arpegios, los rasgueados, la cejilla con el dedo,
los deslizamientos, los arrastres, los golpes, los capirotazos,
y los apagados rítmicos y normales. En un breve texto de presentación
se explican los símbolos, y poco sobre la ejecución de las técnicas.
Una de las bulerías emplea la afinación poco frecuente de Mi-La-Re-Sol-La-Re,
y aparece en la partitura como si tuviera la guitarra la afinación
normal de Mi-La-Re-Sol-Si-Mi. Significa que, con su afinación alterada,
un La pisado en la segunda cuerda duodécimo traste aparece como
un Si. Lógicamente, la notación en el hexagrama es la correcta.
Los autores indican que se ha empleado este sistema para facilitar
la lectura de la partitura, puesto que sólo hay que afinar y tocar
tal cual, pero también es verdad que lo que aparece en el pentagrama
no tiene sentido. En el vídeo hay varios temas con afinaciones alteradas,
pero esta solución se aplica sólamente en esta bulería. Hay
bastante actividad de la mano izquierda que se indica aquí con adornos,
en vez de anotar las ideas completamente, pero con el vídeo todo
queda claro. En los fandangos, los tangos y las bulerías, el rasgueo
rítmico que se toca entre falsetas, lo que es la base rítmica de
cada toque, ni aparece transcrito ni repasado en el vídeo. Pero
es muy poco el material que no tiene representación, por lo cual
esto no es objeto de crítica. No obstante, es otra evidencia de
que está pensado para guitarristas que ya tienen un cierto
nivel.
Su visión artística es una combinación de varios
factores: un completo conocimiento de las muchas facetas y la larga
historia de la guitarra flamenca, una técnica altamente desarrollada,
un profundo conocimiento de los principios teóricos de la
música y cómo se aplican a la guitarra, y un vocabulario guitarrístico
amplísimo. Rafael emplea algunos acordes y armonías muy poco corrientes,
que dejarán a más de un purista rascándose la cabeza, pero rara
vez emplea estos recursos modernos de una forma gratuíta.
También se aprovecha de unas técnicas extrañas como tocar una escala
en campanela, sustituyendo las notas pisadas en una escala por sus
equivalentes en cuerdas al aire. Emplea este mecanismo de una forma
inteligente, para pasar de un punto a otro rápida y limpiamente,
en vez de usarlo para sorprendernos. Es más, parece que prefiere
esta técnica al picado, que apenas aparece. Sólo por eso su toque
es refrescante, y las situaciones inusuales que ocasiona la campanela
son muy interesantes. Rafael ha desarrollado el esqueleto de cada
estilo, dándole nuevas formas insospechadas y emocionantes. No obstante,
se debe señalar que las composiciones son absolutamente coherentes,
y en ningún momento hace de lo novedoso un fin. La música es hermosa
y de un alto nivel técnico; a la vez sensual y virtuosística.
Como ocurre con la mayoría de los guitarristas de su generación,
la influencia de Paco de Lucía
se oye, pero la música de Rafael también tiene que ver con Tárrega,
Javier Molina y Niño
Ricardo. Su toque es netamente flamenco y adorna esta base
con su técnica, unos acordes y una habilidad para la composición,
depuradísimas todas. En resumen, es una síntesis de la guitarra
del siglo veinte.
Dos palmeros acompañan a Rafael en los fandangos,
los tangos, las bulerías y la rumba. Rafael toca su compleja música
con una facilidad asombrosa, sacándole un sonido limpio y
bellísimo de la guitarra. Parece que cada tema se rodó en una sola
toma.
- El fandango que abre la serie de toques se dedica
a Miguel de Vega Cruz "Niño Miguel",
la joven promesa de Huelva de los 70. La música es muy pegadiza
y el toque de Rafael es brillante. Emplea muchas técnicas, como
la campanela, bajos armonizados tocados con el pulgar, toda clase
de arpegios y trémolo.
Vea la transcripción de este
fandango.
- El tango que sigue es simplemente increíble.
Un aire oriental impregna el tema, que se ve reflejado en el título
de la pieza, Tunisia. Es interesante
comparar esta y otras piezas con las grabaciones originales. Rafael
grabó este tango en su disco Mi tiempo
acompañándose de contrabajo, baterías, chelo, violín, una segunda
guitarra, palmas y un bailaor. En esta versión ha simplificado
el arreglo a una guitarra y dos palmeros. Lo que antes era sofisticación
etérea se presenta aquí de una forma mucho más directa. Suena
muy flamenca, y las técnicas y las armonías con las que nos sorprende
una y otra vez están bien empleadas. Con mucho prefiero este tango
al de la grabación original, y me parece uno de los mejores tangos
instrumentales jamás grabados.
- Siguen tres bulerías. La primera, Puerto
Camaronero, del segundo disco de Rafael (con el imaginativo
título de Flamenco), sitúa su increíble
técnica en la velocidad vertiginosa de la bulería, lo cual nos
deja aún más asombrados. Se oyen ecos de Piñonate,
de Paco de Lucía. La segunda, Rebelde,
de su reciente Alcázar de Cristal,
incluye unas partes muy modernas, que sorprenderán a más que un
aficionado. La tercera, titulada Agüita
Clara, de Mi Tiempo, emplea
la curiosa afinación de Mi-La-Re-Sol-La-Re. Aquí también, el arreglo
simplificado suena mucho más flamenco y parece dotar de un mayor
cuerpo a su toque.
- El siguiente tema se basa en la melodía del
garrotín y tiene unas formas que recuerdan mucho a la guitarra
clásica. El título es De la Vera,
de su disco Mi Tiempo, y se reproduce
aquí prácticamente nota por nota, con la afinación de Re-Sol-Re-Sol-Si-Mi.
Se toca con un aire más lento y melancólico que el garrotín, y
las ricas armonías de los acordes contrastan con la rápida mano
izquierda y las ráfagas de picado. Es una pieza bellísima, que
supondría una adición excelente al repertorio de un concertista.
- Sigue una "fantasía", con afinación de rondeña
(Re-La-Re-Fa#-Si-Mi) y fragmentos de sevillanas, siguiriyas y
verdiales en una composición de 134 compases.
- La taranta comienza con una larga sección de
rasgueados sobre una serie de acordes agridulces, creando una
textura que le va muy bien a este estilo. En esta pieza sólo se
comentan y estudian detenidamente unas pocas partes.
- Una soleá muy moderna completa la serie de temas
transcritos. Contiene unas armonías y estructuras rítmicas muy
poco convencionales, y Rafael nos ofrece una nueva lectura de
casi todas las situaciones posibles en este estilo de toque por
soleá. El final de esta versión difiere de la grabación, titulada
A Canales, de Mi
tiempo.
   
Como se puede apreciar, el material ofrecido es
para los guitarristas experimentados. El toque de Rafael representa
la cumbre de la venerable tradición guitarrística andaluza.
Su toque es hermoso y preciso, pero a la vez muy técnico y está
lleno de sorpresas. El libro y el vídeo están bien diseñados y hacen
que los guitarristas con cierto nivel puedan entrar en el complejo
mundo de la guitarra flamenca moderna a través de las magistrales
composiciones de uno de los mejores guitarristas de hoy en día.
Norman
Kliman
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