English version  | Ir a Su carrito  |  Quiénes somos  |  Escríbanos 
 
 Toda la música hecha en España a su alcance
BibliotecaTiendaRevistaComunidad
Publicidad

portada / Revista / Reseñas / La guitarra flamenca de Moraíto

Presentación  Antecedentes  Estilo  Contenido  Interpretaciones  Puntuación



Reseñado por:
Norman Paul Kliman

Sitio web

 

Moraíto - La guitarra flamenca de ...

Moraíto
La guitarra flamenca de...
Encuentro Productions 1999

Formato PAL
Ver detalles
Comprar
Formato NTSC
Ver detalles
Comprar

 

Presentación

Otro capítulo en la serie de Encuentro Productions. El nombre del artista retratado refleja la tradición jerezana en el flamenco: Manuel Moreno Junquera, conocido como Moraíto. Es hijo de Juan Moreno Moreno (Juan Morao), y el sobrino de Manuel Moreno Moreno (Morao). Aquí se nos ofrece su toque de concierto, así como acompañado por dos amigos: el percusionista y palmero Ricardo Espinosa y el cantaor Fernando Terremoto.

Antecedentes

Dicen que uno de los atributos más importantes del flamenco es la extensa historia que hay detrás de este arte. Un proceso de cambio hasta hace poco muy lento ha desarrollado un arte bien definido que, de forma constante, homenajea su propio pasado. Quizás se note más en el flamenco jerezano, que tiene fama de ser muy tradicional. La destilación de lo que parece ser un legado de siglos es el resultado de la contribución y el cultivo paciente de miles de artistas y aficionados orgullosos, que han creado un estilo muy característico dentro de este arte jondo. Juan Moreno (Moraíto) y Fernando Fernández (Terremoto) eran dos artistas que vivieron el mundo de los señoritos, los tabancos y los cortijos. Sus hijos, que llevan los mismos nombres artísticos, se presentan aquí con este legado, a través de sus cuarenta y pico años de existencia y sus siglos de cultura acumulada. Su arte íntimo y enraizado es retratado con ayuda de la moderna tecnología de Encuentro Productions.

Estilo

Moraíto nos ofrece una demostración de su toque en concierto con dos bulerías diferentes, sevillanas, tangos y una creación propia en compás de tres por cuatro. Con Fernando Terremoto al cante, acompaña siguiriyas, tientos-tangos, malagueñas y bulerías. Combina las técnicas más conocidas -y también unas sorpresas- en un estilo muy completo, que impresiona por su intenso aire, pero que evita las excesivas demostraciones técnicas. No obstante, los destellos de picado y alzapúa, los rasgueados constantes y variados, y sobre todo, la colocación y combinación de éstas y otras técnicas supondrán durante años un desafío para los guitarristas de nivel intermedio. Su mano derecha ejecuta estas técnicas con gran destreza, sacándole un sonido hermosísimo a las cuerdas de su guitarra, y su mano izquierda demuestra un profundo conocimiento del diapasón. Las pocas ocasiones en que emplea acordes modernos, éstos encajan a la perfección, y apelan tanto al alma como al intelecto. Así, su toque es pulido y contundente, elegante y agresivo, sofisticado y primario. Parece que ha absorbido casi todas las ideas de los toques tradicional y moderno, adaptándolas a sus facultades y filtrándolo todo a través de su amplio conocimiento, acumulado a lo largo de treinta y cinco años de experiencia profesional en todas las facetas de la guitarra flamenca. El resultado es un toque altamente eficaz y totalmente exento de rellenos. Quizás los fanáticos de la técnica no queden demasiado impresionados con su estilo, pero es indudablemente un estilo propio (y de todos los demás, en el sentido positivo), y más flamenco no se puede tocar, lo cual es mucho más difícil de lo que parece, transcendiendo las meras cuestiones técnicas. Pero, si hubiera que elegir un solo aspecto técnico de su toque, sus rasgueados merecen una mención aparte. No utiliza tanto el pulgar como otros tocaores, y emplea principalmente distintas combinaciones de a-i-i y a-m-i. En mi opinión, todo guitarrista puede beneficiarse muchísimo no sólo del aprendizaje de estos rasgueados, sino también de la observación de la forma en que Moraíto los incorpora a su toque. Su planteamiento se basa, ante todo, en la proyección del ritmo, y los rasgueados apagados que comienzan algunos toques demuestran el torrente de ritmo dentro de este artista. Se trata de un caso único de combinación de compromiso rítmico, desarrollo de la técnica y conocimiento de los estilos del toque y el cante. En resumen, no creo que haya hoy nadie que mantenga mejor el equilibrio entre tradición y progreso.

Contenido

El vídeo es muy entretenido, ya que nos ofrece unos cantes y toques de primera calidad. De cada actuación se ha pasado a partitura una serie de falsetas en un libro de unos 150 páginas. La notación y los símbolos son convencionales (para más detalles de este tipo, véase mi reseña de la entrega de Encuentro Productions sobre Rafael Riqueni). Hay un índice al comienzo del libro, que indica los minutos y segundos en que empieza cada sección (las actuaciones y la repetición de cada falseta), pero los tiempos indicados yerran en hasta medio minuto. En realidad, más que un defecto importante, es un desliz incomprensible en un producto por lo demás impecable. Otro pequeño fallo aparece en un tema en el que unos guitarrazos y la esforzada respiración son captados por el micrófono de corbata del artista. Moraíto no ahonda en las explicaciones (no parece muy relajado al tener que hablar de su toque), pero su parco comentario me ha parecido suficiente (su técnica puede resultar avasalladora, pero no es complicado entenderla). Las repeticiones a velocidad lenta se tocan sólo un poco más despacio (la bulería como una bulería por soleá, por ejemplo), y en el mejor de los casos, sólo vemos un plano claro de su mano derecha. Aun así, los guitarristas de nivel intermedio no deberían tener problemas con la parquedad de palabras e imágenes, que confiere al vídeo un aire directo y efectivo, como la forma de ser del mismo Moraíto.

Como se indica al comienzo del libro, las bulerías de Moraíto incluyen a veces compases de sólo seis tiempos. Las partituras están ingeniosamente organizadas en barras de cuatro compases de tres por cuatro, y cuando un compás sólo tiene seis tiempos, viene claramente indicado en la barra con sólo dos compases. Encuentro Productions merece un reconocimiento por este detalle.

Interpretaciones

Primera bulería: Viene del corte "Buleriando," de su disco "Morao y Oro". Con su cajón, Ricardo Espinosa acompaña con gusto y talento, apoyando sin estorbar y rellenando sabiamente los huecos en el toque de Moraíto como lo haría un experto tocaor. Diez falsetas tocadas en una bulería abrasadora, que dura unos seis minutos, con pulgar, arpegios, alzapúa, líneas armonizadas, capirotazos (golpe y pulsación) y distintas variaciones en sus rasgueados desgarradores. Hay varias falsetas que comienzan con arpegios, pasando a técnicas más agresivas, como el picado o la alzapúa, terminando casi siempre en un rasgueado. Es una forma buenísima para añadir variedad y tensión creciente a las falsetas, y, en este sentido, los guitarristas podemos aprender mucho sólo con verle tocar.

Sevillanas: Otro corte de "Morao y Oro" que incluye extractos de "Feria del Caballo", acompañado de nuevo por Ricardo Espinosa al cajón. Cuatro falsetas en un total de unos cuatro minutos. Las melodías de estas cuatro sevillanas rebosan sabor y contraste, articuladas mediante los arpegios, rasgueados, contrapunto y las armonías inusuales.

"Mercado Persa": Otro registro de "Morao y Oro", es una bulería-vals muy pegadiza en Fa sostenido, que dura unos cuatro minutos y manifiesta la vena creativa de Moraíto. Es una pieza muy hermosa, que funciona muy bien con el cajón, y como instrumental sería una buena adición al repertorio de todo guitarrista flamenco.

Tangos: Este viene de "Rompeserrones", que también forma parte de "Morao y Oro". Seis falsetas en un total de unos cinco minutos. Está claro el dominio de Moraíto en este estilo, e impresionan tanto la ejecución rapidísima como las excelentes melodías. Diversión irresistible, es uno de los momentos álgidos del vídeo. Alzapúas y rasgueados buenísimos.

Segunda bulería: Aparece en su segunda grabación, "Morao, Morao", e incluye el acompañamiento con los nudillos de Ricardo Espinosa y el cante de Fernando Terremoto, cuya intervención en este momento enlaza con los cantes que siguen. Tres falsetas en casi cuatro minutos. Esta actuación parece ser lo más parecido a una composición formal (las demás interpretaciones parecen más espontáneas), quizás porque aún no había salido en disco y el tocaor aún la tenía muy presente. La armonía de Si/Do con que comienza resuena con la dulzura de la granaína, pero de repente el panorama se vuelve más sombrío, con unos tonos amenazadores de Sol sostenido/La y Fa/Fa sostenido, para establecer una inusual (e inquietante) base de Re sostenido/Mi. Esta música requiere gran destreza en la mano izquierda y es indicativa del conocimiento que Moraíto tiene del diapasón y las armonías poco convencionales.

La sección sobre el acompañamiento consiste en los cantes de Terremoto acompañado por Moraíto, y las palmas de Ricardo Espinosa en los tangos y las bulerías. A diferencia del resto de la música hasta este punto, no hay indicaciones en el índice sobre el momento exacto en que las falsetas de las partituras aparecen en la cinta (en minutos y segundos), pero hay un aviso que aparece en la pantalla durante las interpretaciones ("Ex. 1", "Ex. 2", etc.) A continuación, Moraíto destaca brevemente las partes que requieren más atención. En realidad, ofrece muy pocos consejos sobre acompañamiento, diciéndonos que sigamos el dictado de nuestros corazones en esta cuestión, y las pocas ideas concretas que repasa se ven muy claramente en el vídeo. Aun así, los acordes del acompañamiento son básicos, y otras partes más complicadas aparecen en las partituras.

Siguiriyas: Nueve minutos de cante y toque cargados de emoción. Larga introducción y seis falsetas con acordes y rasgueados básicos. El toque de Moraíto en esta parte es mucho más tradicional, con ecos de Javier Molina, Sabicas y su tío Morao (son geniales las alzapúas con pulgar e índice). Terremoto canta con asombrosa fuerza y rica textura, añadiendo sus variaciones a tres cantes clásicos. Unas ideas en el toque de Moraíto se pueden escuchar en "Morao y Oro", en el tema"Terremoto".

Tientos/Tangos: Cinco minutos, introducción más cuatro falsetas y los acordes básicos. Esta interpretación es buenísima, aunque la partitura recoge muy pocas cosas.

Malagueña: Ocho minutos, dos cantes largos de Enrique Mellizo con las variaciones de Fernando. Aunque el toque de Moraíto incluye unos añadidos personales interesantes, las partituras se limitan a presentar las ideas muy convencionales que sirven de antesala a cada cante.

Bulerías: Con este brillante fin de fiesta (que no aparece en partitura), Moraíto se despide de nuestra pantalla.

Puntuación

Como se ha mencionado varias veces a lo largo de esta reseña, el material es apropiado para los guitarristas de nivel intermedio. Los de nivel intermedio-bajo tienen la oportunidad de ver y escuchar ejemplos de unas técnicas que desarrollarán en el futuro, a los de un nivel más alto les bastará con absorber todas las ideas y cualquier aficionado se lo pasará en grande viendo las interpretaciones de estos grandes artistas.

¡Viva Jerez! (... y Suiza)

Norman Kliman

 

Artículos relacionados
artículos
 


Vea otras reseñas:

La guitarra flamenca de Rafael Riqueni

 

noticias
 

 

 

 

 

  Volver arriba (c) Zambra 2003 Diseño: ilyan.com