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Otro capítulo en la serie de Encuentro
Productions. El nombre del artista retratado refleja la tradición
jerezana en el flamenco: Manuel Moreno Junquera,
conocido como Moraíto. Es hijo
de Juan Moreno Moreno (Juan
Morao), y el sobrino de Manuel Moreno
Moreno (Morao). Aquí
se nos ofrece su toque de concierto, así como acompañado
por dos amigos: el percusionista y palmero Ricardo
Espinosa y el cantaor Fernando Terremoto.
Dicen que uno de los atributos más importantes
del flamenco es la extensa historia que hay detrás de este
arte. Un proceso de cambio hasta hace poco muy lento ha desarrollado
un arte bien definido que, de forma constante, homenajea su propio
pasado. Quizás se note más en el flamenco jerezano,
que tiene fama de ser muy tradicional. La destilación de
lo que parece ser un legado de siglos es el resultado de la contribución
y el cultivo paciente de miles de artistas y aficionados orgullosos,
que han creado un estilo muy característico dentro de este
arte jondo. Juan Moreno (Moraíto)
y Fernando Fernández (Terremoto)
eran dos artistas que vivieron el mundo de los señoritos,
los tabancos y los cortijos. Sus hijos, que llevan los mismos nombres
artísticos, se presentan aquí con este legado, a través
de sus cuarenta y pico años de existencia y sus siglos de
cultura acumulada. Su arte íntimo y enraizado es retratado
con ayuda de la moderna tecnología de Encuentro Productions.
Moraíto
nos ofrece una demostración de su toque en concierto con
dos bulerías diferentes, sevillanas, tangos y una creación
propia en compás de tres por cuatro. Con Fernando
Terremoto al cante, acompaña siguiriyas, tientos-tangos,
malagueñas y bulerías. Combina las técnicas
más conocidas -y también unas sorpresas- en un estilo
muy completo, que impresiona por su intenso aire, pero que evita
las excesivas demostraciones técnicas. No obstante, los destellos
de picado y alzapúa, los rasgueados constantes y variados,
y sobre todo, la colocación y combinación de éstas
y otras técnicas supondrán durante años un
desafío para los guitarristas de nivel intermedio. Su mano
derecha ejecuta estas técnicas con gran destreza, sacándole
un sonido hermosísimo a las cuerdas de su guitarra, y su
mano izquierda demuestra un profundo conocimiento del diapasón.
Las pocas ocasiones en que emplea acordes modernos, éstos
encajan a la perfección, y apelan tanto al alma como al intelecto.
Así, su toque es pulido y contundente, elegante y agresivo,
sofisticado y primario. Parece que ha absorbido casi todas las ideas
de los toques tradicional y moderno, adaptándolas a sus facultades
y filtrándolo todo a través de su amplio conocimiento,
acumulado a lo largo de treinta y cinco años de experiencia
profesional en todas las facetas de la guitarra flamenca. El resultado
es un toque altamente eficaz y totalmente exento de rellenos. Quizás
los fanáticos de la técnica no queden demasiado impresionados
con su estilo, pero es indudablemente un estilo propio (y de todos
los demás, en el sentido positivo), y más flamenco
no se puede tocar, lo cual es mucho más difícil de
lo que parece, transcendiendo las meras cuestiones técnicas.
Pero, si hubiera que elegir un solo aspecto técnico de su
toque, sus rasgueados merecen una mención aparte. No utiliza
tanto el pulgar como otros tocaores, y emplea principalmente distintas
combinaciones de a-i-i y a-m-i. En mi opinión, todo guitarrista
puede beneficiarse muchísimo no sólo del aprendizaje
de estos rasgueados, sino también de la observación
de la forma en que Moraíto los incorpora a su toque. Su planteamiento
se basa, ante todo, en la proyección del ritmo, y los rasgueados
apagados que comienzan algunos toques demuestran el torrente de
ritmo dentro de este artista. Se trata de un caso único de
combinación de compromiso rítmico, desarrollo de la
técnica y conocimiento de los estilos del toque y el cante.
En resumen, no creo que haya hoy nadie que mantenga mejor el equilibrio
entre tradición y progreso.
El vídeo es muy entretenido, ya que nos ofrece
unos cantes y toques de primera calidad. De cada actuación
se ha pasado a partitura una serie de falsetas en un libro de unos
150 páginas. La notación y los símbolos son
convencionales (para más detalles de este tipo, véase
mi reseña de la entrega de Encuentro Productions sobre Rafael
Riqueni). Hay un índice al comienzo del libro, que indica
los minutos y segundos en que empieza cada sección (las actuaciones
y la repetición de cada falseta), pero los tiempos indicados
yerran en hasta medio minuto. En realidad, más que un defecto
importante, es un desliz incomprensible en un producto por lo demás
impecable. Otro pequeño fallo aparece en un tema en el que
unos guitarrazos y la esforzada respiración son captados
por el micrófono de corbata del artista. Moraíto
no ahonda en las explicaciones (no parece muy relajado al tener
que hablar de su toque), pero su parco comentario me ha parecido
suficiente (su técnica puede resultar avasalladora, pero
no es complicado entenderla). Las repeticiones a velocidad lenta
se tocan sólo un poco más despacio (la bulería
como una bulería por soleá, por ejemplo), y en el
mejor de los casos, sólo vemos un plano claro de su mano
derecha. Aun así, los guitarristas de nivel intermedio no
deberían tener problemas con la parquedad de palabras e imágenes,
que confiere al vídeo un aire directo y efectivo, como la
forma de ser del mismo Moraíto.
Como se indica al comienzo del libro, las bulerías
de Moraíto incluyen a veces
compases de sólo seis tiempos. Las partituras están
ingeniosamente organizadas en barras de cuatro compases de tres
por cuatro, y cuando un compás sólo tiene seis tiempos,
viene claramente indicado en la barra con sólo dos compases.
Encuentro Productions merece un reconocimiento por este detalle.
Primera bulería: Viene del corte "Buleriando,"
de su disco "Morao y Oro". Con su cajón, Ricardo
Espinosa acompaña con gusto y talento, apoyando sin
estorbar y rellenando sabiamente los huecos en el toque de Moraíto
como lo haría un experto tocaor. Diez falsetas tocadas en
una bulería abrasadora, que dura unos seis minutos, con pulgar,
arpegios, alzapúa, líneas armonizadas, capirotazos
(golpe y pulsación) y distintas variaciones en sus rasgueados
desgarradores. Hay varias falsetas que comienzan con arpegios, pasando
a técnicas más agresivas, como el picado o la alzapúa,
terminando casi siempre en un rasgueado. Es una forma buenísima
para añadir variedad y tensión creciente a las falsetas,
y, en este sentido, los guitarristas podemos aprender mucho sólo
con verle tocar.
Sevillanas: Otro corte de "Morao y Oro"
que incluye extractos de "Feria del Caballo", acompañado
de nuevo por Ricardo Espinosa al cajón.
Cuatro falsetas en un total de unos cuatro minutos. Las melodías
de estas cuatro sevillanas rebosan sabor y contraste, articuladas
mediante los arpegios, rasgueados, contrapunto y las armonías
inusuales.
"Mercado Persa": Otro registro
de "Morao y Oro", es una bulería-vals muy
pegadiza en Fa sostenido, que dura unos cuatro minutos y manifiesta
la vena creativa de Moraíto. Es una pieza muy hermosa, que
funciona muy bien con el cajón, y como instrumental sería
una buena adición al repertorio de todo guitarrista flamenco.
Tangos: Este viene de "Rompeserrones",
que también forma parte de "Morao y Oro". Seis
falsetas en un total de unos cinco minutos. Está claro el
dominio de Moraíto en este estilo,
e impresionan tanto la ejecución rapidísima como las
excelentes melodías. Diversión irresistible, es uno
de los momentos álgidos del vídeo. Alzapúas
y rasgueados buenísimos.
Segunda bulería: Aparece en su segunda
grabación, "Morao, Morao", e incluye el acompañamiento
con los nudillos de Ricardo Espinosa
y el cante de Fernando Terremoto, cuya
intervención en este momento enlaza con los cantes que siguen.
Tres falsetas en casi cuatro minutos. Esta actuación parece
ser lo más parecido a una composición formal (las
demás interpretaciones parecen más espontáneas),
quizás porque aún no había salido en disco
y el tocaor aún la tenía muy presente. La armonía
de Si/Do con que comienza resuena con la dulzura de la granaína,
pero de repente el panorama se vuelve más sombrío,
con unos tonos amenazadores de Sol sostenido/La y Fa/Fa sostenido,
para establecer una inusual (e inquietante) base de Re sostenido/Mi.
Esta música requiere gran destreza en la mano izquierda y
es indicativa del conocimiento que Moraíto
tiene del diapasón y las armonías poco convencionales.
La sección sobre el acompañamiento
consiste en los cantes de Terremoto
acompañado por Moraíto,
y las palmas de Ricardo Espinosa en
los tangos y las bulerías. A diferencia del resto de la música
hasta este punto, no hay indicaciones en el índice sobre
el momento exacto en que las falsetas de las partituras aparecen
en la cinta (en minutos y segundos), pero hay un aviso que aparece
en la pantalla durante las interpretaciones ("Ex. 1",
"Ex. 2", etc.) A continuación, Moraíto
destaca brevemente las partes que requieren más atención.
En realidad, ofrece muy pocos consejos sobre acompañamiento,
diciéndonos que sigamos el dictado de nuestros corazones
en esta cuestión, y las pocas ideas concretas que repasa
se ven muy claramente en el vídeo. Aun así, los acordes
del acompañamiento son básicos, y otras partes más
complicadas aparecen en las partituras.
Siguiriyas: Nueve minutos de cante y toque
cargados de emoción. Larga introducción y seis falsetas
con acordes y rasgueados básicos. El toque de Moraíto
en esta parte es mucho más tradicional, con ecos de Javier
Molina, Sabicas y su tío
Morao (son geniales las alzapúas
con pulgar e índice). Terremoto
canta con asombrosa fuerza y rica textura, añadiendo sus
variaciones a tres cantes clásicos. Unas ideas en el toque
de Moraíto se pueden escuchar
en "Morao y Oro", en el tema"Terremoto".
Tientos/Tangos: Cinco minutos, introducción
más cuatro falsetas y los acordes básicos. Esta interpretación
es buenísima, aunque la partitura recoge muy pocas cosas.
Malagueña: Ocho minutos, dos cantes
largos de Enrique Mellizo con las variaciones
de Fernando. Aunque el toque de Moraíto
incluye unos añadidos personales interesantes, las partituras
se limitan a presentar las ideas muy convencionales que sirven de
antesala a cada cante.
Bulerías: Con este brillante fin de
fiesta (que no aparece en partitura), Moraíto
se despide de nuestra pantalla.
   
Como se ha mencionado varias veces a lo largo de
esta reseña, el material es apropiado para los guitarristas
de nivel intermedio. Los de nivel intermedio-bajo tienen
la oportunidad de ver y escuchar ejemplos de unas técnicas
que desarrollarán en el futuro, a los de un nivel más
alto les bastará con absorber todas las ideas y cualquier
aficionado se lo pasará en grande viendo las interpretaciones
de estos grandes artistas.
¡Viva Jerez! (... y Suiza)
Norman
Kliman
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