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Entrevista realizada por:
Estela Zatania

Estela Zatania
zata@nexo.es

Fotos:
Estela Zatania


María Peña transmite ilusión acercando el flamenco a los niños de 'Las tres mil viviendas' de Sevilla

"Es un trabajo muy duro, muy duro, pero satisfactorio, porque se ven los resultados..."

La joven cantaora María del Carmen Romero Peña de Utrera, 27 años, nieta de María Encarnación "de la Buena", hija de José "de la Buena", y Francisca "de la Buena", hermana de la joven promesa del cante, Jesús "de la Buena", y de la línea de Perrate por parte de su abuela, no pudo casarse sin que las musas de la bética (porque las hay exclusivas de esta región) levantaran la cabeza y lanzaran un '¡vivan los novios!' Y el novio no era para menos: el tocaor nacido en Francia de padres españoles, ubicado en España desde hace años, Antonio Moya, de 36 años, principal discípulo del desaparecido lebrijano Pedro Bacán y uno de los tocaores más activos de los últimos años. Este joven, al que le ha sido arrancada la camisa nada menos que tres veces en la boda, ha acompañado a las mayores figuras del momento como el Lebrijano, Fernanda y Bernarda de Utrera o Pansequito, y ha producido y promovido grabaciones de gran interés para los aficionados al cante tradicional, aunque probablemente de limitada importancia comercial.

Para la boda María iba guapísima, como corresponde a toda novia, vestida y peinada a la antigua usanza, con un enorme mantón blanco que lucía con todo el arte que requiere tal prenda. Una bella imagen que pregonaba su respeto por la tradición, mismo que se refleja en el cante de María Peña, como cabe esperar de tan flamenca estirpe.

Foto: Antonio Torres Barranco

Si bien esta ha sido la boda flamenca más sonada de la primavera andaluza, la labor que María lleva realizando desde hace dos años en la barriada de las Tres Mil Viviendas carece de cualquier rastro de glamur. Tres veces por semana esta mujer se monta en el autocar de Utrera a Sevilla para ver a 'sus niños': los alumnos del colegio Manuel Altolaguirre, y también el colegio Menéndez Pidal de la Barriada de Torreblanca, para impartirles clases de cante.

EZ: María, explícame un poco acerca del programa.

MP: Pues es un programa muy bonito, que funciona en catorce países europeos. Hubo una idea que se desarrolló a través de Yehudi Menuhin y su fundación, que era de juntar los músicos gitanos del mundo entero, de la máxima calidad posible, desde la India hasta Andalucía, y ahora existe este programa que se llama MUS-E. Entonces en el ámbito de Andalucía, bajo la dirección de Javier Puga, de momento sólo está funcionando en Sevilla, en estos barrios periféricos, y es el único programa de este tipo en España ... la idea de llegar a los niños a través de la música.

EZ: ¿Cuántas horas de clase de música reciben los niños?

MP: De momento son dos sesiones semanales de una hora, dentro del horario normal de colegio. Lo que intentamos fundamentalmente es infundir valores, valores como solidaridad, respeto, autoestima, contra el racismo, contra la violencia, contra la xenofobia, contra todo tipo de exclusión social. Trabajando con la herramienta del arte, el cante nos sirve de vehículo para acceder a esos objetivos.

EZ: ¿Cuánto tiempo llevas haciendo esto?

MP: Hago esto desde el 18 de enero de 1999. Han participado otros artistas, pero yo soy del primer equipo de veteranos, que éramos cuatro. Entonces todos entendemos que es una cosa para mejorarles la vida a los niños, porque si un niño vive bien, como adulto va a tener buenos sentimientos, son experiencias que les sirven para toda la vida, pues nosotros consideramos que es una bocanada de aire fresco para estos chicos.

EZ: ¿Qué opinan las familias de los niños acerca del programa?

MP: ¡Las familias están encantadas! El problema está en que el tipo de niño con el que nosotros trabajamos tiene un perfil psicológico y social muy duro, muy duro, porque son niños que sufren, niños que no están bien atendidos en la mayoría de los casos, en su familia, en su barriada ... Viven en la violencia, es su vehículo de comunicación, es terrible la violencia que hay en estas escuelas ... ellos se agreden, son violentos y son insultantes entre ellos, entonces es cambiar esas coordenadas, de esto se trata.

EZ: ¿Son gitanos en su mayoría?

MP: En la barriada de las Tres Mil Viviendas pues tenemos aproximadamente un noventa, noventa y cinco por ciento de familias gitanas ... también hay niños producto de la emigración, desde indios bolivianos del altiplano, a gente de la China.

EZ: ¿Y a estos les enseñas el flamenco también?

MP: Sí, también, muy bien ... son niños. Y es precioso, porque ves como estos chicos, que normalmente estarían enfrentados, están cantando y bailando juntos, y pasándolo bomba. Luego ves a los mayores, los flamencos de aquí quiero decir, y los de un pueblo siempre están hablando mal de los de otro pueblo, que si no saben cantar, que si no tienen idea del compás...pero los niños no entienden de esas barreras. También la directiva me ha comentado que se nota un mayor índice de asistencia a las clases normales los días que toca la de cante.

EZ: Me habías comentado que hay poco presupuesto.

MP: Sí, hay muy poco ... somos trabajadores autónomos y cobramos por horas de servicio, pero claro, trabajamos con la administración y con subvenciones, pues suele llegar una vez al año y todo el trámite administrativo, ya sabes, suele ser bastante engorroso.

EZ: ¿Está subvencionado por el gobierno español?

MP: Por el gobierno andaluz. En Andalucía de momento sólo estamos trabajando en Sevilla, pero se irá ampliando poco a poco a otros colegios públicos de Sevilla y otras ciudades de Andalucía.

EZ: Y con este tipo de niños ¿realmente se enseña música ... flamenco?

MP: Depende de cómo te viene el día. Hay días que funciona divinamente, y otros días que no hay quien los sujete ... trabajan bien, pero es muy difícil ... muy difícil. Lo que pasa es que cuando hay entre ellos unos agresivos, hay que calmarlos y esto requiere un don ... no sólo es ser buen artista. También tengo que relacionarme con el profesorado.

EZ: ¿De qué edades son los niños?

MP: Estamos hablando de niños de entre ocho y diez años ... una edad muy difícil, pero también es el momento oportuno para cambiarles el chip ... poquito a poco lo vamos consiguiendo. Es un trabajo muy duro muy duro, pero satisfactorio, porque se ven los resultados.

Llegamos a las puertas del colegio. Es la hora del recreo y según vamos acercando, parece como el patio de cualquier colegio: niños jugando, gritando, correteando... Pienso "seguro que María ha exagerado cuando hablaba de tanta violencia, no son más que críos traviesos", pero justamente entonces el director del programa, Javier Puga, interrumpe mis pensamientos para indicarme que camine con decisión y que no les mire a las caras porque sería como una provocación. Escucho como la pesada cancela se cierra tras mía y de repente tengo la sensación de haber entrado en una institución penitenciaria.

Todos los chicos le conocen a María, y gritan su nombre al verla entrar. Ella se muestra cariñosa pero firme, y es obvio que los niños le respetan. En la aula de clase todos se ponen en fila y cantan una bulería en coro que María les ha enseñado, marcando un compás perfecto. Algunos cantan una letra en solitario, un niño regordete realiza su pataíta con mucha gracia, luego una niña menudita, luego un niño y una niña bailan juntos y llaman para cerrar. María se queda observando tan orgullosa como una yaya ... son sus niños.


Estela Zatania

 

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