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portada / Revista / Entrevistas / José Menese

 



Entrevista realizada por:
Juan Toro BareaJuan Toro Barea
sirocosanmiguel@
wanadoo.es


 

Fotos entrevista:
Amigos de Andalucía


El espíritu convulso


Siempre he admirado a aquellas personas que desde una posición personal holgada y cómoda, promueven el despertar de las conciencias y no conceden la más mínima tregua al desaliento y la resignación. Son gentes en su mayoría marcada por una niñez desapacible, víctimas de una sociedad que sobrevivió a golpe de imposición y cuyas vidas construyeron un espíritu indomablemente insurrecto. Seguramente, en el universo flamenco, la figura de José Meneses Scott (La Puebla de Cazalla, 3 de diciembre de 1942) responde como pocas a esta síntesis de retrato en blanco y negro que guarda en su oscuro fondo un infinito caudal de historias pocas veces exploradas; agazapadas aún hoy entre las rendijas de la realidad. Porque José Menese viene de un mundo azotado por la desigualdad y la marginación, y procede de una niñez cuyo paisaje interior está marcado por una serie de referencias ineludibles, que han actuado vivamente sobre su sensibilidad y han forjado su ingobernable espíritu convulso.

De carácter franco, apasionado y a veces desgarradamente sincero, Menese es más pertinaz que ambicioso, porque son los aspectos personales y afectivos los que reclaman continuamente su atención y constituyen el horizonte y el punto de referencia en su vida. Rebelde en ocasiones, porque los rebeldes son tiernos, y a José le cuesta poco emocionarse cuando se recurre a su memoria, una memoria envuelta en un inmenso paisaje de cal y olivares, de molinos de aceite, calles empedradas y patios vecinales. Una memoria con olor a tierra mojada y a viejos corrales. Con sabor a pucheros y aceitunas partías, a hollitos de aceite y manteca colorá. Y una memoria ocupada también por voces rotas y guitarras destempladas, y cómo no, por la soberbia inquebrantable del omnipresente y desabrido señorito, uno de los azotes sociales de la época para infortunio y exasperación de jornaleros.

Y todo esto convierte a Menese en un excepcional testigo de su tiempo, porque todo eso y mucho más es José Menese, y también eso y bastante más es su cante; un cante ajeno a la dictadura de las modas, fiel a los rasgos más identificativos del flamenco e indisolublemente ligado al cambio sociológico y cultural en la apreciación del flamenco de las últimas décadas.

Muchos son, efectivamente, los méritos que en Menese confluyen como artista, como cantaor, y muchos los elogios de que ha sido objeto desde todos los frentes, por ser -entre otras muchas cosas- una de las voces no gitanas más personales, rotundas e importantes de la historia del flamenco. Siempre, en toda referencia a su trayectoria, suelen destacarse su coraje y su sentido de la dignidad como flamenco, su compromiso social, siempre imbuido por un fuerte ideal izquierdista y su reconocido prestigio, no sólo dentro del mundo del flamenco, sino entre una buena capa de la intelectualidad española.
Memorables fechas, aconteceres y momentos de singular relevancia para Menese y el arte que representa, como sus dos actuaciones en el Teatro Olimpia de París, su participación en el "Día de las Naciones Unidas" en la sede de la ONU, en New York, junto a Montserrat Caballé, Alicia de la Rocha y José Carreras, o cuando en 1993 se le concede el "Compás del Cante", galardón máximo con que el mundo del flamenco distingue a sus artistas. Y así, una interminable retahíla de méritos y reconocimientos que otorgan a la obra y al trazado profesional de Menese un perfil único. José Menese y Encarnación Gil en París

Pero así y todo, otra de sus grandes fortunas, otro de los grandes bastiones que sustentan el ritmo vital de José Menese, como apuntábamos antes, son las razones afectivas, y son su familia; sus cinco hijos, sus tres nietos y Encarnación Gil, su mujer, por la que siente auténtica veneración y a quien debemos reconocer su gran entrega y su definitiva contribución en la creación de una de las biografías más brillantes que haya alumbrado nuestro Arte Jondo. Nunca tuvo Menese una idea tan inspirada como la de unirse de por vida a ella, - "imagínate aguantarme a mí durante tantos años" - quizá porque entendió que para ser quien es, debía anteponer su vida privada a la profesional, y ser preservado así, de los caminos postizos e inciertos que ofrece en bandeja el circo de lo jondo.

Hemos compartido una mañana con José Menese en familia. Hemos hurgado en el riquísimo mundo interior que anida en su enorme aunque a veces fatigado corazón, ése que últimamente nos ha deparado más de un disgusto, y hemos sido testigos de las fuertes contradicciones que genera una personalidad compleja y apasionante al tiempo, como la de este enorme cantaor de La Puebla, protagonista principalísimo de la nomenclatura jonda de este tiempo. En esta etapa de espléndida madurez, con cuarenta años de profesión a cuestas, José Menese se aferra a lo que parece necesitar más que nunca: la cercanía de los suyos, el cobijo de su entorno y aquello a lo que espiritualmente siempre estuvo ligado, ese espacio íntimo y apacible en el que sólo tiene cabida toda la forma de ser, todo el sentimiento, toda la pasión andaluza y en definitiva, todo aquello que le identifica y le singulariza como flamenco cabal y andaluz consciente.

José Menese & Juan Toro JT: José, desde aquellos años cuando siendo aún muy joven saliste de La Puebla, y tu amigo Álvaro Triguero te recomendó que le hicieras caso a Francisco Moreno Galván: "a ese pelón que lo sabe todo", hasta hoy, ¿qué ha cambiado en la personalidad de Pepe Menese?

JM: Bueno, ha cambiado sobre todo la edad, que no pasa en balde. Ya tengo mis cincuenta y nueve años y por supuesto tengo más experiencia, he aprendido muchísimas cosas y efectivamente, como bien apuntas en tu pregunta, le hice caso a mi amigo Álvaro. Creo que sigo queriendo a la gente como cuando era un chaval y que básicamente sigo siendo el mismo, que no he cambiado sustancialmente.

JT: ¿Y qué hace aparte de confiar en los demás, un muchacho modesto de La Puebla (cuando todavía eras Pepiyo el de la Remedios) que llega a Madrid de paquete en una moto con Chumy Chúmez en los años sesenta?

JM: Pues justamente eso, confiar en los demás. Así, en la vida los palos son como más duros, pero eso te cultiva y te ayuda a enfrentarte a la vida con más entereza.

JT: Pepe, ¿qué piensa una persona de sí misma cuando ve que a los veinticinco años su nombre ya aparece en el "Diccionario Larousse"?

JM: Debo decir que yo no supe eso hasta que Génesis García lo desveló en mi biografía, o sea muy recientemente. Hombre, el hecho de aparecer en Larousse a esa edad es significativo, porque es el único caso de un cantaor al que le sucede este hecho a tan temprana edad. Pero quiero decir que a mí, ni eso ni otras muchas cosas importantes que han ocurrido en mi vida, como lo del Olimpia de París, etc, nunca me han llenado la cabeza de pájaros.

JT: La idea de involucrarse, de asumir un compromiso social a través del cante ¿se forja en Madrid a instancias de los que en aquella época regían tu carrera, o es consecuencia de tu ideología, tu espíritu reivindicativo y ese carácter tan ingobernablemente tuyo?

JM: Bueno, ahí juega un papel fundamental la crianza. En casa éramos nueve hermanos. Mi padre era zapatero, y ya conoces esa letra que yo canto tan significativa:

Mi padre y mi hermano Diego zapateros como yo,
y en casa de zapatero, descalcitos andamos tós.

En la zapatería no se hablaba de otra cosa que de las injusticias de aquella época, del comunismo, etc., y eso, con mis catorce años de entonces, te marca de por vida. Si a eso le sumamos mi carácter intrínsecamente rebelde, yo creo que la pregunta se contesta por sí sola. Pero todo esto de mi carácter, que efectivamente es tan ingobernable, mi compromiso social a través del cante, etc, unas veces me ha ayudado y otras me ha perjudicado. Yo tengo algunos amigos que me dicen: "José, si tú no fueras como eres, no cantarías como cantas". Y efectivamente yo creo que es así. Uno siempre acaba transmitiendo todo aquello que le inquieta y todo aquello que late en su sentir.

JT: ¿Hasta qué punto llega tu implicación y tu responsabilidad en el cambio sociológico y cultural en la apreciación del flamenco de los últimos años?

JM: Hay una cuestión que en ese sentido es fundamental, y es la aportación de Francisco Moreno Galván cuando se plantea cambiar el sentido y el contenido de las letras.

JT: Ya, pero ese giro del mensaje, del significado de las letras, se lo planteas tú a Francisco Moreno y no al revés.

JM: Efectivamente, es muy importante y me gusta mucho que eso lo hayas dicho tú, porque la gente cree que no es así. Francisco se echa a temblar cuando surge la necesidad de grabar: se descompone, se siente apabullado y no para de preguntarse ¿qué hacemos?. Y soy yo quien le sugiere hablar de nuestro entorno, de las cosas cotidianas que vivimos. Y es a partir de ahí cuando empiezan a tacharme de comunista, de rojo, etc., cosa que a mí nunca me ha importado lo más mínimo, porque entre otras cosas, esa es mi ideología política y lo va a seguir siendo, porque yo soy un hombre de ideas fijas.

José Menese

JT: Tu reivindicación del flamenco clásico o puro, desprovisto de propuestas de dudosa autenticidad, ¿se convierte en una cuestión de honor en lo personal?

JM: Yo diría que no. Eso sería una vanidad por mi parte. Esa defensa de lo clásico o puro es algo natural y no sobrepasa los límites de lo profesional, aunque indudablemente, muchas veces, una cosa y la otra van íntimamente unidas.

JT: ¿De aquel flamenco que viviste en tus principios en La Puebla, Morón, Osuna y en tantas reuniones, fiestas y festivales, ¿qué es lo que más encuentras a faltar?

JM: Pues te diría que todo. Entre aquello que yo viví y lo de ahora hay un abismo. Yo empecé a desarrollarme como artista en el Bar Central de La Puebla, con catorce años, al lado de gente como Álvaro Triguero, etc, etc. Y ver lo que veo ahora, todo eso de la fusión y tanta contaminación, pues evidentemente es otro mundo.

JT: ¿Y del Madrid que conociste hace cuarenta años al de hoy?

JM: Es un desastre. Con eso está dicho todo. Madrid es la ciudad más inhóspita del mundo. Yo no voy a echar flores a los catalanes, pero cuando salgo a pasear con mi mujer por Barcelona respiro cultura, respiro buen gusto, buen sabor. Yo no vivo en Cataluña, pero es una cuestión de darse cuenta de lo que nos rodea.

JT: Dice Antonio Núñez "Chocolate" en la carpeta de su último disco: "siento que el flamenco se nos va. Me estoy quedando sólo". ¿Qué te sugiere esta reflexión?

JM: Yo he estado con Chocolate muchas veces, y nos respetamos y nos queremos. Cuando dice eso tiene toda la razón del mundo, pero seguro que Antonio no se enfadará si digo que eso lo vengo diciendo yo desde hace veinte años: Me estoy quedando sólo.

JT: Recuerdo una Pringá de Osuna, a finales de los setenta, Lebrijano y tú encima del escenario, los dos cantando por tangos. ¿Qué ha pasado?, ¿dónde está esa convivencia entre los flamencos?

JM: Recuerdo muy bien ese detalle del que me hablas. La convivencia no existe. Hoy cobramos y cada uno sale pitando para su casa. Es una pena pero es así.

JT: ¿Qué dirías a aquellos que hoy consideran un desfase recurrir a gente como el Nitri, el Planeta o el Fillo?

JM: Que se fastidien. Que les den ...

JT: Según tu criterio ¿qué parámetros deben regir la evolución del cante?

JM: El flamenco evoluciona y se renueva por sí mismo, no hace falta forzarlo. Yo no canto como hace treinta años, y eso quiere decir que me he renovado. Si los artistas, según nuestras circunstancias y a través de nuestro tiempo nos vamos renovando, el flamenco se va renovando. Ni Silverio Franconetti cantó igual que El Nitri, ni Mairena como Silverio, ni ninguno de nosotros como Mairena. Todos han sido testigos de una época diferente y han transmitido un flamenco acorde con su tiempo y sus motivaciones históricas y personales.

JT: Pepe, voy a hacer un poco de abogado del diablo. ¿Tú crees que las motivaciones humanas que determinaron tu vida flamenca y la de tus contemporáneos, son las mismas que puede tener hoy la juventud?. Y si no es así, ¿cómo podemos pedirle que canten lo que no han vivido ni sentido?

JM: I've been pigeonholed in the Mairena school to the gills, so much so that it came to irritate me, as it was too much. Yes, I am a Mairenista, and I've shared life with Manolito María, Juan Talega, Antonio Mairena, etc, but when it comes to the truth, I formed my own opinions about what Flamenco singing should be. You have to share, listen, learn and then be yourself, without losing sight of where you're coming from. That's what makes a man a man and a professional. If he loses his roots, he loses everything.

JT: Pepe, cuéntanos algo de ese último trabajo tuyo "De mis soledades vengo" (los clásicos y el flamenco) basado en textos de Góngora, Quevedo, Calderón y otros clásicos de los siglos XVI y XVII. ¿Cómo ha surgido eso?

JM: Eso ha surgido gracias a José Menese, ni más ni menos. Cayeron esos textos en mis manos y decidí que había que hacer algo con eso. Bueno, se hicieron las gestiones necesarias y finalmente hemos estrenado en el Teatro Real de Madrid con un lleno hasta la bandera y la gente puesta en pie. Estoy muy satisfecho y espero realizar una gira por toda España con este trabajo.

JT: ¿Y la incorporación de Ginesa Ortega a este trabajo, es una decisión tuya también?

JM: No, ahí no intervengo yo para nada. Yo propuse que fuera Carmen Linares, pero Carmen tenía compromisos, entonces surgió lo de Ginesa, que es una cantaora de aquí de Barcelona, que suena bien y que ha encajado perfectamente en el espectáculo.

JT: ¿No resulta difícil trasladar al flamenco el pensamiento de unas personas que no estuvieron movidas por la pasión jonda?

JM: En absoluto. Todo lo que hay ahí literariamente hablando, encuadra perfectísimamente en el flamenco. El tema de la adaptación no ha supuesto ninguna complicación, más bien todo lo contrario, es algo que enriquece sobremanera.

JT: ¿Ha sido ésta la primera vez que te has desvinculado de los textos de Francisco Moreno?

JM: Sí, ha sido la primera vez, y aunque no ha sido algo intencionado, sino algo que ha surgido espontáneamente, me he sentido muy bien, muy a gusto.

JT: Por cierto, tu último trabajo discográfico, "A Francisco", ¿ha sido más el homenaje del amigo, o el pago sincero de una "deuda" contraída a través de los años?

JM: Yo no debo nada a Francisco. Nos debemos mutuamente. Yo creo que José Menese sin Francisco no hubiera carburado y Francisco sin José Menese tampoco.

JT: ¿Quién ha dado más a quién, Moreno Galván a Menese o Menese a Moreno Galván?

JM: Según Antonio Burgos, José Menese a Francisco Moreno Galván. Yo pienso que Francisco no pasará a la historia como pintor, en cambio como poeta sí, ¿gracias a quien?, pues gracias a José Menese, que ha cantado y difundido sus textos.

JT: ¿Imperfección y misterio o seguridad y preparación?. ¿Qué prefieres en el flamenco?

JM: Imperfección y misterio, siempre.

JT: Te voy a citar una serie de nombres propios y tú me dices lo que se te ocurra.

Juan Talega
.

JM: Ojú. La respuesta es esa, ojú.

JT: Antonio Mairena.

JM: Más ojú, pero un ojú tan amplio como el arcoiris.

JT: Diego del Gastor.

JM: Tuve la suerte de convivir con él. Guitarristicamente hablando, mi padre.

JT: Melchor de Marchena.

JM: El no va más.

JT: Juan "El Lebrijano".

JM: Un pedazo de cantaor y un pedazo de amigo.

JT: Enrique Morente.

JM: Un hombre que ha buscado unos nuevos derroteros, los cuales yo respeto. Pero él vive un mundo y yo vivo otro.

JT: Camarón.

JM: Camarón, una bestia.

JT: Paco de Lucía.

JM: Otra bestia irrepetible.

JT: Y por último Enrique de Melchor.

JM: Empecé con su padre, por tanto es mi hermano, es mi hijo, es todo. Y aparte de todo eso es un grandísimo guitarrista.

José Menese y Enrique de Melchor

JT: ¿Una última reflexión José?

JM: Bueno yo no me esperaba esto, y ahora voy a ser muy sincero contigo. Yo tengo un miedo atroz a los entrevistadores, por muchas razones que tú ya conoces. Pero hoy me he sentido tremendamente a gusto, y estoy emocionado y agradecido por esta entrevista. Lo digo muy sinceramente, y estoy muy contento de haber estado con vosotros hoy.


Juan Toro

 

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