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portada / Revista / Temas / Rumba flamenca: Garbo y enjundia

 


Ignacio Volterra
ivo@zambra.com


Rumba flamenca
Garbo y enjundia

Bailaora con mantón

Con el paso del tiempo, la rumba flamenca ha ido superando en popularidad a los demás estilos flamencos. La rumba es, junto con las sevillanas, el estilo de raíz andaluza que goza de más aceptación. Por su entonación pegadiza, su espíritu festero y su sonido acompasado, la rumba es una invitación constante al baile. Su ámbito se extiende desde los tablaos a las discotecas, y la interpretan tanto cantaores de ley como agrupaciones orquestales y grupos influenciados por el pop y el rock. La rumba es el son flamenco festero de hoy.


El origen de la rumba

Etimológicamente, la palabra rumba es una onomatopeya que expresa un ruido que vibra y retumba. De rumba deriva también rumbo, que significa pompa, ostentación. En Cuba se dio el nombre de rumba a cierto baile popular y la música que lo acompaña. Este ritmo, de origen afrocubano, se extendió luego a otros países americanos y europeos, y lógicamente a España, donde dio lugar a un cante folclórico aflamencado, que es el que nos ocupa.


Aflamencamiento de la rumba

En el proceso de aflamencamiento de la rumba fue de vital importancia el trasvase humano producido por las relaciones comerciales entre los puertos de La Habana y Cádiz, y que se acentuó a finales del sigo XIX,  con el ir y venir de toreros gaditanos y sevillanos que se embarcaban hacía América para actuar en sus plazas. Algunos eran excelentes cantaores que dieron un matiz flamenco a la rumba.

Destacar los nombres de Pepa de Oro, hija de Paco de Oro, torero de Cádiz y de las familias Ortega y Espeleta.

Un hecho de indudable importancia en la popularización de estos cantes fue la pérdida de Cuba, que provocó un sentimiento de añoranza y la evocación de sus canciones como referencia a tiempos mejores. Esta añoranza coincidió con el auge de los espectáculos de varietés. Fueron especialmente las cupletistas quienes contribuyeron a la popularidad de las músicas de América. Recordar a las famosísimas Chelito, Rosario Soler, María La Cubana, Flory y Marta Oliver.

La rumba tomó definitivamente carácter flamenco cuando comenzó a ser interpretada en la parte más festera de los cafés cantantes (cafés con un pequeño escenario donde tenían lugar actuaciones musicales) y muy especialmente en las reuniones íntimas de los colmaos (tabernas), sobre todo en el colmao madrileño de Los Gabrieles.

Café cantante
Café cantante. Óleo de José Llovera

La rumba flamenca se empezó a divulgar en discos con las voces de Bernardo el de Los Lobitos -posiblemente el primero que grabó el estilo- La Niña de los Peines, Manuel Vallejo y el cuadro flamenco de La Coja. Posteriormente El Sevillano, El Mani, Canalejas de Puerto Real, Angelillo y El Cojo de Huelva también grabaron rumbas en disco.

La Ñiña de los Peines
La Niña de los Peines

El matiz flamenco quedó fijado en la rumba en el primer tercio del siglo XX.

Poco a poco, la rumba, ya convertida en uno de los estilos flamencos, fue ganando terreno y popularidad y su práctica se extendió a diversos escenarios artísticos: teatros, tablaos y salas de fiesta, especialmente a partir de los años cincuenta.


Próximas entregas sobre la rumba:

La rumba catalana
La rumba flamenca en los tablaos
La rumba suburbial: Sonido Caño Roto
Influencia de la rumba en el pop y el rock español

 

 

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